
Es curiosa, la mente humana. Más curioso aún es el corazón humano. Y más aún si cabe somos las personas, en general. Pensamos, sentimos, nos duele, amamos. Pero muy pocas veces tenemos la valentía de decir claramente lo que nos pasa por la cabeza, mucho menos por el corazón. Miedo supongo, o vergüenza o temor al rechazo. Pero lo cierto es que muchas tragedias podrían evitarse si todos fuesemos siempre sinceros, ¿no creéis?
Querer a alguien, amarlo de cualquier forma es el mejor sentimiento que experimentaremos, por ello su precio también es el más alto. Si juegas con el amor puedes acabar sin nada y encima herido, pero ¿qué sentido tiene la vida si no saltamos a esa ruleta?
Cualquier clase de amor, bienvenido sea.
Y por cómo soy yo... cuántisimo daño he hecho y hago, pero cuánto me duelen a mi los detalles también. En fin, tengo que aprender a vivir como soy en lo bueno y en lo malo. Dicen que hay personas que lo sienten todo de manera más intensa que el resto de la gente, o quizás sólo soy una más de todas las personas del mundo, pero lo cierto es que siento cada cosa, quizá demasiado. Eso puede hasta llegar a gustarme... :)
Andy*
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