Sola, sobre el andén número 10 contemplo las vías vacías. Si al menos tú estuvieses aquí, me cogerías la mano, y estaría helada como siempre, pero sería tu mano y estarías conmigo.
Te escribo ahora sentada sobre el andén, con los pies colgando sobre la vía. No hay nadie aquí. Si hubiese un revisor, o un guardia, o quizás un simple transeúnte ya me habrían reprendido por tener los pies colgando sobre las vías, porque es peligroso. Si tú estuvieses aquí estarías sentado a mi lado, y balancearías los pies mientras me miras, como siempre haces cuando yo escribo. El viento es muy frío, y me hace llorar. No por lo frío que es, sino por el recuerdo que conlleva. Cierro los ojos y me veo frente al balancín blanco, con mi vestido de los días de fiesta, y el sombrero de paja en la cabeza, y mi flequillo imposible de domar tapándome los ojos. Y siento el viento que alborotaba la falda de mi vestido, haciendo que tú te pusieses colorado y desviases la vista. Creo que ahí me di cuenta de que te quería, creo que ahí lo supe con certeza y ahora estoy aquí, y está el viento y mis cuadernos, y mi lápiz de escribir cuentos, pero no estás tú, no estás tú y yo me siento perdida.

Ya me he puesto de pie porque el tren va a llegar, el tren que tengo que coger para iniciar mi nueva vida sin ti, mi vida de mujer, el fin de la niñez. Pero no quiero dejar de ser niña, no quiero perderte. Hoy no llevo el vestido blanco, porque hoy no es día de fiesta, pero si llevo el sombrero de paja y el flequillo sigue posándose rebelde justo encima de mis ojos, y la espera se hace insoportable. Ya está llegando, ya viene el tren, ya se ha parado. Pero nadie se ha bajado de él, ni nadie quiere subir, aquí sólo estoy yo y no estás tú.
No lo he cogido, no me he subido y se ha marchado y yo también me he ido del andén número 10, cada uno por su lado, el tren y yo. Y ahora estoy tumbada, mi sombrero de mimbre está a mi lado y tú no estás, por eso estoy tumbada aquí, porque si ser mayor significa ser sin ti, no voy a coger ese tren. Voy a quedarme aquí, voy a esperar a que vengas aquí, a por mí. Y si no vienes nunca, nunca me moveré porque si no es contigo yo no quiero ser.
Pero sé que vendrás, porque simpre lo haces. Llegarás tarde, como siempre, llegarás a la estación y creerás que me he ido, y harás pucheros como cuando algo te sale mal, y arrugaras la nariz. Pero entonces verás mi lápiz de escribir cuentos, y luego uno de mis cuadernos, y seguirás el rastro hasta encontrar el último cuaderno, y el lazo azul de mi sombrero, luego mi sombrero y por último a mi. Y nunca creceremos, seguiremos siendo niños eternamente. Tú y yo. Y te prometo que nunca volveremos al andén número 10. Te prometo que nunca más cogeré un tren si no es contigo.
Andy*
1 comentarios:
me ha gustado mucho mucho mucho!!
es super guay!!
no hay concursos de 2 paginas?¿ xdxd
has cambiado la apariencia del blog o es k mi ordenador esta empezando a beber?¿?
...Cass...
Publicar un comentario