Explosíón de adrenalina.


¿Por qué?, preguntó.

Esa pregunta a un bailarín puede que se la hagan muchas veces a lo largo de su vida, puede que ninguna. ¿Por qué bailar?

Me llegó de sopetón la pregunta y cuando quise pensar una respuesta que me saliera de dentro ya tenía sus ojos clavados en los míos.

Me habría gustado decirle el porqué de verdad.


Porque lo significa todo.


Supongo que si me lo quitasen ahora me sentiría... ¿vacía?, desnuda, sola, incompleta.

Es cierto que se puede bailar sin música, sí, pero es esa historia que te cuenta cada nota y cada sonido que llega a tus oídos lo que te hace moverte de verdad, es ese ritmo oculto que te marca lo que te hace seguirla hipnotizada. La música es prescindible pero, para mí, hay un abismo entre dejarte llevar por la música y tener que crear tu el movimiento.

Y eso que el movimiento lo creas tu igual, pero con la música sabes lo que te pide el cuerpo, sabes lo que quieres...


¿Por qué bailar? Porque es lo que he hecho toda mi vida y sinceramente, ni sé ni quiero aprender a hacer otra cosa; por ese sentirse especial, único, entre todos los demás.


Por superarte y expresar emociones.


¿Y sabes por qué más? Por notar la adrenalina corriendo por tus venas cuando la canción empieza y oyes los primeros bajos, BUM, BUM, BUM... y entonces tu corazón comienza a imitarlos y no puedes evitar marcar el ritmo aunque sea con un pie...


Porque aunque yo sea muy diferente de la persona que tengo al lado, noto que hablamos un mismo lenguaje sin palabras y porque me ha hecho crear ciertos lazos con gente que van más allá de lo normal...


Todo eso y más me habría gustado decirle, o como mínimo lo básico: "Porque lo es todo para mí y porque da sentido a mi vida". Supongo que lo importante no es decírselo a él o no.


Lo importante es saberlo yo y transmitirlo, sí, pero sin palabras.



Andy*

0 comentarios:

Forever & CO.